La ley genética general del desarrollo cultural y aprendizaje desarrollador

Selección tomada del tabloide para la Maestría en Ciencias de la Educación


Las interpretaciones y aplicaciones de la concepción dialéctico – materialista de la personalidad en el campo educativo se sustentan básicamente en la tesis vygotskiana acerca del determinismo histórico - social de las funciones psíquicas superiores, específicamente humanas.

La evidencia de que: “En el proceso de desarrollo histórico, el hombre social cambia los modos y procedimientos de su conducta, transforma los códigos y funciones innatas y crea nuevas formas de comportamiento, específicamente culturales.”; hace que el problema de lo biológico y lo social en la determinación de lo psíquico humano quede resuelto en la concepción dialéctico – materialista de la personalidad que rechaza la idea de deducir o extraer su formación y desarrollo de lo que sólo son sus premisas o condiciones, y orienta la investigación psicológica hacia una dimensión cualitativamente nueva del desarrollo y la conducta humana: la de las funciones psíquicas superiores o del desarrollo cultural del niño.

Vygotsky diferencia entre instrumentos y signos. Ambos son productos sociales y culturales, pero los instrumentos son medios de la actividad externa que conducen la acción del hombre sobre los objetos y los signos son medios de la actividad interna que conducen la acción psicológica sobre la conducta. Sin embargo, dominar la naturaleza, mediante el uso de instrumentos y dominar la conducta, mediante el uso de signos, son cosas mutuamente relacionadas, así: “… al cambiar el hombre a la naturaleza cambia la propia naturaleza del hombre.” Es la actividad mediatizada, por instrumentos y signos, la que reestructura y amplía, hasta el infinito las funciones psíquicas.

La relación entre lo interno y lo externo en la ontogenia se esclarece aún más si tomamos en cuenta que la actividad mediatizada es imposible sin la comunicación con otras personas, quienes son portadoras de las formas sociales o culturales de conducta. El hecho es que en el proceso de su desarrollo, mediante la imitación, la comprensión y la realización conjunta de acciones sociales, el niño asimila esas formas de conducta y las traslada a sí mismo, las interioriza, modificando las funciones de su propia personalidad.

Sobre esta base se establece la ley genética general del desarrollo cultural, formulada por Vygotsky del siguiente modo: “... cualquier función en el desarrollo cultural del niño aparece en escena 2 veces, en 2 planos: primero como algo social, después como algo psicológico; primero entre la gente, como una categoría interpsíquica, después, dentro del niño, como una categoría intrapsíquica.”

Han surgido diversas concepciones del proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador. Estas concepciones no son excluyentes. Tienen un referente teórico-metodológico común en la Escuela Histórico-Cultural, sus posiciones generales respecto a las relaciones entre la enseñanza, el aprendizaje y el desarrollo son afines, y responden a expectativas sociales y necesidades educativas comunes, entre otros aspectos. En este sentido, sirven de referente para la integración de los fundamentos psicopedagógicos de la dirección del proceso de enseñanza-aprendizaje. Tienen una base en común:

  • Un enfoque dialéctico y humanista del proceso de enseñanza-aprendizaje, centrado en el desarrollo integral de la personalidad, considerando la unidad de lo afectivo y lo cognitivo y de lo instructivo y lo educativo.
  • El énfasis en el papel de las condiciones, de los distintos tipos de mediadores, de la interacción, la actividad y la comunicación en la formación, expresión y desarrollo psíquico, aspectos que concretan lo esencial de la ley de la doble formación de los procesos psicológicos formulada por L. S. Vigotsky.
  • El reconocimiento del carácter activo, consciente, orientado hacia los objetivos, las tareas y la utilización de diferentes instrumentos transformadores, de la actividad de los y las estudiantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
  • El papel otorgado al desarrollo de la conciencia y la autoconciencia en la formación de la personalidad.
  • El esclarecimiento de los momentos funcionales de la actividad - orientación, ejecución y control- que determinan y expresan particularmente, diferentes formas del funcionamiento y de la estimulación del desarrollo.
  • Las ilimitadas potencialidades de aplicación de los conceptos de situación social de desarrollo, períodos sensitivos del desarrollo y zona del desarrollo próximo al campo de acción pedagógica.
  • En la concepción de aprendizaje desarrollador elaborada y desplegada por un equipo del CEE del I.S.P. “Enrique José Varona”  (Castellanos y otros, 2001, 2002) se apunta también hacia la necesidad de concebirlo como “…un proceso de apropiación activa y creadora de la cultura, que propicia el desarrollo del auto-perfeccionamiento constante de la persona, de su autonomía y autodeterminación, en íntima conexión con los necesarios procesos de socialización, compromiso y responsabilidad social” (Castellanos y otros, 2002:43). Así, un  aprendizaje desarrollador, promueve el desarrollo integral de la personalidad del educando, garantizando  la unidad y equilibrio de lo cognitivo y lo afectivo-valorativo en el desarrollo y crecimiento personal de los educandos. Este tipo de proceso potencia el tránsito progresivo de la dependencia a la independencia y a la autorregulación, el desarrollo en el sujeto de la capacidad  de conocer, controlar y transformar creadoramente su propia persona y su medio, y desarrolla la capacidad para realizar aprendizajes

a lo largo de la vida, a partir del dominio de las habilidades, estrategias y motivaciones para aprender a aprender, y de la necesidad de una auto-educación constante. Los procesos del aprendizaje desarrollador han sido concebidos aquí como el resultado de la interacción dialéctica entre tres dimensiones básicas: la activación-regulación, la significatividad de los procesos, y la motivación para aprender que enfatizan igualmente la adopción de un enfoque integrador, personológico, en el análisis.