Importancia del sueño


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Son muchos los especialistas que aseguran que el dormir es de gran importancia para mantener un buen estado de salud.

Mediante el sueño se recuperan energías y, además, es el momento en que se procesa toda la información recopilada durante el día. Debemos dormir el 35% del tiempo que vivimos, de ahí que un adolescente para tener una vida sana y feliz, debe dormir aproximadamente de 8 a 9 horas diarias.

Al dormir, el organismo reposa lo que significa que bajan los niveles de actividad fisiológica, como la presión sanguínea, la frecuencia ventilatoria, los latidos del corazón, entre otras y disminuyen las respuestas a estímulos externos.

¿Cuántas horas se debe dormir?

Las horas de sueño varía para cada persona y depende de varios factores entre ellos la edad. Por ejemplo, los niños requieren alrededor de 16 horas diarias de sueño, los adolescentes necesitan alrededor de 9 horas y la mayoría de los adultos deben dormir 8 horas en promedio.
Las mujeres embarazadas usualmente sufren de dolores de espalda y necesitan dormir más horas de lo normal.
¿Por qué es necesario dormir bien?

Aunque los beneficios del sueño siguen siendo estudiados, se ha comprobado que el no dormir lo suficiente puede afectar el funcionamiento del sistema inmunológico, el sistema nervioso, la coordinación, el humor y la concentración, algunas personas pueden incluso tener alucinaciones.

Durante el sueño se regeneran muchas células, por ejemplo las de la piel, y también está relacionado, tanto en niños como en adolescentes, con la secreción de la hormona del crecimiento.

Dormir es una necesidad básica que le permite al cuerpo descansar física y mentalmente. Durante este período, el organismo sigue funcionando de distinta manera, recupera y procesa información valiosa que quizá olvidó cuando estaba despierto.

Algunos consejos para dormir bien:

No tomar bebidas que contengan cafeína entre 4 a 6 horas antes de acostarse.

No comer comidas abundantes o calientes antes de acostarse.

Dormir en un cuarto ventilado, a oscuras y sin ruidos.

Priorizar el sueño en los horarios de vida.
Hacer ejercicios diariamente, pero nunca antes de la hora de dormir.

Acostarnos cuando nos sintamos soñolientos, así dormiremos mejor.

Utilizar la cama sólo para dormir.
Si necesita recordar algo para el otro día, anótelo en una hoja de papel y despreocúpese de ello, así descansará mejor.

No mirar el reloj mientras buscamos el sueño, ya que nos puede distraer.

Bibliografía: www.formacioneducativa.com

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