MSc. Olaida Cañizares Peña


Grupos sanguíneos y factor Rh


Grupos sanguíneos


Se ha comprobado que la sangre de diferentes personas tiene propiedades diferentes, de manera que los anticuerpos del plasma sanguíneos de una persona reaccionan con antígenos de los glóbulos rojos de otras.


Ha sido demostrado que en la membrana de los glóbulos rojos hay más de 30 antígenos que pueden causar reacciones antígeno-anticuerpo; algunos de estos antígenos son muy antigénicos y causan reacciones por transfusión si no se toman las precauciones necesarias, mientras que otros antígenos solo tienen importancia para el estudio de la herencia y por tanto, para establecer la paternidad, la raza, etc.


Los antígenos que pueden causar reacciones por transfusión se denominan aglutinógenos. Los anticuerpos del plasma son las aglutininas que reaccionan de forma específica con los aglutinógenos.

Los aglutinógenos más antigénicos son los que forman:

  • el sistema A-B-O

  • el sistema Rh-Hr

En la membrana de los glóbulos rojos de los seres humanos pueden estar presentes o no, los aglutinógenos A, B o ambos, teniendo en cuenta esto, existen cuatro grupos sanguíneos en el sistema ABO con sus respectivas aglutininas.

Grupo

sanguíneo

Aglutinógenos

Aglutininas

A

A

Anti B

B

B

Anti A

AB

A y B

--

O

--

Anti A y anti B

 


Factor Rh

En cuanto al sistema antigénico Rh-Hr, este es un sistema considerado como un mosaico antigénico constituido por los antígenos CDE cde, de los cuales el que posee mayor potencial antigénico es el D, aunque el C y el E también lo tienen.


Se considera que cualquier persona que tenga los antígenos Rh C, D y E son Rh+ y la persona que no los posee, sino que tiene los antígenos c.d,e es Rh-.

Cuando a una persona Rh- se le inyectan glóbulos rojos con Rh+, forma anticuerpos anti Rh lentamente; la concentración máxima de aglutininas se alcanza aproximadamente de 2 a 4 meses más tarde y la reacción de aglutinación no es inmediata sino tardía en las personas que son transfundidas por primera vez. Con las transfusiones siguientes a la misma persona, la reacción aumenta y puede ser grave porque ya la persona está sensibilizada.


MSc. Olaida Cañizares Peña


Donaciones de sangre


Las donaciones de sangre son de suma importancia en la salvación de vidas humanas. La sangre donada se puede utilizar de forma directa, en casos de pérdida aguda por hemorragias importantes, pero sus componentes son los que se emplean más frecuentemente, por ejemplo:

  • los glóbulos rojos en el tratamiento de anemias,

  • las plaquetas en algunas enfermedades con trastornos de la coagulación,

  • los glóbulos blancos en enfermedades en que éstos disminuyen significativamente,

  • el plasma como aporte de anticuerpos y otras sustancias, (el factor antihemofílico se utiliza para el tratamiento de la hemofilia A, las gammaglobulinas, la albúmina y otros elementos importantes, se emplean en el tratamiento de trastornos de la coagulación).


Las donaciones de sangre no producen alteraciones que dañen la salud del donante. En cuba se tiene en cuenta el principio de que la donación no afecta al donante ni al futuro receptor, fundamentalmente en la trasmisión de enfermedades infecciosas, por eso, para poder donar la sangre son requisitos indispensables tener una edad entre 18 y 59 años y un peso mayor de 110 libras. No pueden donar sangre las personas que padezcan una enfermedad aguda, fiebre, infecciones crónicas, tampoco pueden donar las embarazadas, ni las personas que han permanecido en otros países durante un determinado período. En estos casos las donaciones están contraindicadas.


La donación de sangre no crea dependencia al donante. Después de una donación, el organismo recupera en pocas horas, el volumen líquido y los otros elementos se recuperan gradualmente.


El período ideal entre una donación y otra es de 3 meses para los hombres y de 4 meses para las mujeres.


Previo a la donación es recomendable tomar refrescos e infusiones. No deben ser ingeridos durante las 4 horas anteriores a la donación, leche u otros líquidos que contengan grasa o alta concentración de proteínas.


Para recuperarse de la donación no es necesario reforzar la dieta, con la alimentación normal es suficiente.


Una vez extraída, la sangre dura 21 días con el líquido anticoagulante apropiado, mantenida a una temperatura de 4 grados centígrado en refrigeradores especiales. Pero con otros anticoagulantes es posible conservarla hasta 35 días. Los glóbulos rojos congelados, según el método que se emplee, pueden conservarse de uno a varios años.


En Cuba, según recogen las revistas médicas, hay referencias de transfusiones de sangre a niños y enajenados en 1885. Después se realizaron de forma esporádica en los inicios del siglo XX.


El primer banco de sangre en la Isla se inauguró en 1945, y la idea surgió para restituir la sangre que perdían los combatientes en la II Guerra Mundial, con beneficios, por supuesto, para los Estados Unidos. Ya en esa fecha, en numerosos países la compra y venta de sangre se iba convirtiendo en un gran negocio.


En la etapa anterior a la Revolución, muchas personas humildes vendían su sangre como único recurso para atenuar la miseria. Una nueva concepción de lo que es el donante surgió a partir de 1962, cuando los Comités de Defensa de la Revolución y el Ministerio de Salud Pública comenzaron a desarrollar un movimiento voluntario en ese frente.


Cada año en el país se realizan más de medio millón de donaciones, bajo las más estrictas medidas de seguridad para garantizar su óptima calidad y evitar la transmisión de enfermedades como el SIDA, la hepatitis B y C y la sífilis. A lo largo del país hay una moderna red de bancos de sangre y se ha visto, en muchas ocasiones, cómo los cubanos responden acudiendo masivamente a donar cuando ocurre alguna catástrofe en el país o en otras naciones.

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