Los padres y la escuela

MSc Milagros Quintana Quesada


la-escuela

La escuela no está sola, cada uno de sus alumnos ocupa su lugar dentro de un sistema de influencias, además de sus relaciones con él están las relaciones padres- hijo, la relación con otros familiares, con otros niños y con otros grupos sociales. De ahí la necesaria relación escuela-familia- comunidad.


familiaLa escuela, el hogar y la comunidad pueden influir positiva o negativamente en la educación de los adolescentes y jóvenes y, por tanto, de posibilitarles una vida más o menos saludable según sea el caso.
La escuela y el hogar deben complementarse si se pretende lograr efectividad al dirigir la educación para la salud de los niños y jóvenes. La escuela, por su papel rector dentro del sistema de educación, ocupa el lugar central en la formación de la personalidad de la joven generación durante los once o doce años de vida escolar; el hogar, por ser la célula básica de la sociedad, tiene efecto permanente en la educación de los hijos.
La necesidad de la relación hogar-escuela se origina de una premisa básica en educación: unidad de criterios básicos y armonía en la acción por parte de padres y maestros. Todo esto beneficia en gran medida la convivencia en la comunidad.
La comunidad ejerce una notable influencia en el desarrollo adecuado de niños y jóvenes, en esto influyen los centros de trabajo y de recreación, el trabajo de las organizaciones sociales, las características de la población y de determinadas personas, así como la situación ambiental que ésta presente.

Comunicación familiar


no_ser_agresivosPara tener un panorama más completo de lo que son las relaciones interpersonales, resulta necesario conocer acerca de la comunicación, pues esta constituye el medio por el cual se establecen las relaciones con los demás. La comunicación se define, de una manera sencilla, como el proceso mediante el cual se envían y reciben mensajes, ya sean verbales ( por medio de la palabra) o no verbales ( por expresiones corporales).
La comunicación debe ser abierta y clara, expresando lo que creemos, lo que pensamos y lo que sentimos en el momento oportuno.
La familia constituye la célula básica de la sociedad y lo es en dos sentidos: en lo biológico, porque engendra las personas que componen la sociedad y, en lo social, porque funciona para el niño como un micromundo, como la portadora de la ideología, las normas y las costumbres que caracterizan a la sociedad; es en la familia donde se aprenden las primeras reglas sociales de la conducta y donde se produce el primer encuentro del niño con otro ser.
La familia es el primer grupo social que encuentra el niño al nacer, el contexto social que coincide con las épocas de mayor permeabilidad y adaptabilidad en toda su vida. Se puede decir que el niño es como una “esponja”, capaz de asimilar y, más tarde, de reflejar todo cuanto su familia pueda brindarle de forma voluntaria o involuntaria.
Por esto resulta imprescindible el hecho de que la familia sea portadora de un modo de vida favorable para que los hijos desarrollen una vida sana física y psíquicamente.
A través del proceso comunicativo se trasmiten las experiencias acumuladas, los hábitos, las normas, las costumbres y los modos de comportarse. Para el niño es esencial la comunicación que establece con los adultos y, en especial, con sus padres y familiares, por la carga emotiva que esta contiene.
La comunicación familiar, para que provoque un efecto positivo en el niño o niña, debe estar matizada por la aceptación, el respeto, el amor y la confianza entre los miembros del grupo familiar, todo esto se pone de manifiesto cuando se practica la cooperación entre padres e hijos.

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