Hacia un perfeccionamiento de la Educación Ambiental (5)

Autora: Dra. C. Adania S. Guanche Martínez

En el artículo precedente se reflexionaba acerca de las frases estereotipadas que pronunciábamos ante nuestros estudiantes al tratar acerca del cuidado y conservación del medio ambiente. Se trata de que muchas de nuestras palabras no tienen un significado claro para ellos y en otros casos, carecen de valor o tienen otro concepto diferente de lo que realmente son desde el punto de vista medioambiental.

Otro ejemplo en este sentido es cuando preguntamos a un estudiante cualquiera qué es una materia prima; inmediatamente responderá que es “… cualquier botella, pomo, o pedazo de cartón o metal que se recoge casa por casa para llevarlo el Comité”. Se restringe así el significado del vocablo y se deja de enseñar su esencia, así como la significación de lo que es una materia prima desde el ámbito del reciclado, que es tan importante para transformar el entorno y para conseguir una elevada eficiencia en la producción de nuevos bienes.

Estas y otras muchas situaciones constituyen ejemplos que hablan a favor de una transformación radical de la Educación Ambiental, mediante un círculo de interés bien diseñado acorde con las dificultades que afronta la comunidad donde está enclavada la escuela.

Para su éxito el conocimiento amplio que posea el profesor y su facilidad para comunicarlo a los alumnos ha de resultar decisivos.

La propia estructura de la ciudad con calles asfaltadas, edificios, fábricas, transportes, comercios, mercados, entre otros componentes, puede ofrecer un material para estudiar el medio ambiente, aunque se plantea por los especialistas que lo natural en este entorno ha retrocedido hasta un punto en que apenas pudiera ser reconocible. Sin embargo, en este caso estaremos en presencia de un ecosistema urbano, es decir, con un elevado grado de transformación de los componentes naturales, pero sigue siendo el medio ambiente que hay que cuidar y proteger.

Una gran parte de los elementos naturales que tuvieron que ser removidos de su lugar para fabricar una ciudad, un barrio, un reparto, tienen que ser restablecidos, en especial en lo que respecta a las áreas verdes. Esto lo podremos decir y escuchar de parte de nuestros estudiantes, pero es preciso que estos lleguen a la esencia del porqué tenemos que vivir rodeados de plantas y no es precisamente por su belleza (que también es importante), ni porque las plantas nos proporcionen sombra, lo cual es igualmente grato. La razón fundamental por la cual es imprescindible el entorno verde es atribuible al papel de las plantas en el mejoramiento de la composición atmosférica, aparte de su función como productoras en el ecosistema.

De la experiencia nuestra en las aulas cubanas siempre rememoramos una anécdota referente a los argumentos que dieron unos adolescentes de séptimo grado, cuando se les planteó la siguiente afirmación que debían refutar. Se esbozó por el profesor un hipotético relato que rezaba más o menos así:

“…un niño del barrio declaró que las plantas son perjudiciales, porque sus hojas tupen los tragantes, sus ramas se enredan en los cables eléctricos y producen corto circuitos que originan apagones y además, porque sus raíces levantan las aceras y esto provoca que los ancianos se caigan…” después de ese preámbulo se les preguntó a los estudiantes: ¿Qué le explicarían ustedes a ese niño?

Como tenían el conocimiento acerca de la utilidad de las plantas, los estudiantes respondieron ante estas supuestas declaraciones de un niño, mediante argumentos que reafirmaban la utilidad de las plantas, a pesar de que reconocieron la veracidad de las hipotéticas afirmaciones que se les presentaron.

Estos métodos que conducen a la reflexión son los que consideramos que pueden transformar la Educación Ambiental en nuestros días. No obstante, es preciso reconsiderar los que hemos venido asumiendo hasta el momento, pues lo que se requiere es llamar a la reflexión, relacionar causas con efectos, promover el análisis de las posibles soluciones, penetrar en los fenómenos para darles una significación más real que la que hasta ahora hemos venido tomando en cuenta desde la educación primaria y en la secundaria básica, nivel en que se supone los niños y niñas sean capaces de desarrollar un pensamiento más coherente y que no siempre hemos sabido aprovechar.

Continuará: Hacia un perfeccionamiento de la Educación Ambiental (6)

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