Hacia un perfeccionamiento de la Educación Ambiental (2)
Autora: Dra. C. Adania S. Guanche Martínez
Actualmente casi todos los profesores cubanos (por no decir absolutamente todos) hemos puesto, como se dice corrientemente, “un granito de arena” en la lucha por mejorar las condiciones ambientales, por llevar a las mentes de los educandos los conceptos, los juicios y los razonamientos que les permitan comprender mejor los problemas ambientales que afronta la humanidad y que ha originado el propio ser humano y por tratar de que estas personas que estamos formando modifiquen en lo posible, su conducta para no participar en el deterioro del ambiente, sino para favorecer su conservación.
Pero no siempre los profesores hemos tenido los conocimientos idóneos acerca de las causas de muchos de los fenómenos que se producen (a veces inconscientemente) y que contribuyen a perjudicar la salud de las personas y del ambiente. En otras ocasiones se han desaprovechado noticias, documentales, artículos y otras informaciones que pudieran haber dado pie a que se comentara con los alumnos acerca de cierto problema que atenta contra la vida en el Planeta y que, por desconocimiento del propio docente, no se le ha podido dar una salida provechosa a esta situación incidental, ni se han planificado otras actividades que pudieran haberse apoyado en la información recibida.
Por otra parte, es necesario tomar conciencia plena de que los fenómenos que hoy afectan al Planeta y las situaciones causadas por esta razón, han pasado de ser procesos dignos de un análisis puramente ecológico, a ser problemas políticos que afronta la humanidad en su totalidad. Tal es la gravedad del caso que nos ocupa. Consecuentemente, los análisis que realicemos con los educandos deben estar basados en esta convicción.
No obstante la amenaza que se cierne sobre la especie y el Planeta, pienso que la mayoría de los docentes seamos optimistas en cuanto al futuro del Homo sapiens sapiens, porque los que creemos en la Educación consideramos un deber luchar valerosamente por mover las conciencias y los recursos tecnológicos y educativos a favor de la protección de la biosfera y de su equilibrio definitivo, aunque sabemos que esto puede llevar años, porque lo que la naturaleza ha tardado milenios en producir, ha sido destruido por el propio hombre en breve lapso y también conocemos que aún costaría gran esfuerzo para revertir situaciones creadas por esta causa.
Pero es que actualmente en esta lucha, es menester que nos percatemos de que los países todos transitan por un proceso que combina un grupo de crisis, tales como la energética, la alimentaria, la económica, y todas ellas en el marco de una crisis medioambiental y ecológica sin precedentes y en la que todos hacemos votos para que sea la última que atraviese el Planeta, no porque este se destruya totalmente, sino porque podamos todavía vencerla y revertir las situaciones.
Muchos pensarán que es muy poco lo que puede hacer una escuela dentro de una comunidad y que es casi nula la influencia que esta pueda ejercer hacia su región y mucho menos hacia su país. Es cierto, es poco, pero puede llegar a ser notable, si se logra de verdad, si mueve conciencias, si da resultados, si produce consecuencias favorables, si se multiplica, cosa que no se ha conseguido manifiestamente, hasta el momento.
Para desarrollar un sistema de influencias que dé realmente los resultados esperados, es preciso transformar la Educación Ambiental con un diseño curricular que puede ser desplegado mediante un círculo de interés, hasta la culminación de estudios de un adolescente (noveno grado) que dote a los escolares de un sistema de conocimientos ecológicos, que les permitan acceder a una cultura medioambiental, a su nivel relativo de desarrollo, y que puedan así dar respuestas a múltiples situaciones que precisen de una explicación, (y de una consecuente solución) en la escuela, en sus hogares o en la comunidad, por no decir en el país.
Se requiere entonces que el docente que desarrolle este círculo tenga los conocimientos apropiados para asumirlo y despliegue la metodología idónea para integrar elementos éticos, estéticos, cognoscitivos, afectivos y motivacionales, entre otros, para que los estudiantes se sientan responsables del cuidado y conservación de su entorno, tanto como de su propia salud, habida cuenta de que la sanidad del entorno es consecuencia también de la que disfrute cada una de las personas que lo habitan.
Continuará: Hacia un perfeccionamiento de la Educación Ambiental (3)