Tema: Sistema reproductor femenino. Ciclo menstrual

MSc Milagros Quintana Quesada

El sistema reproductor femenino se divide en dos partes según la posición que ocupan los órganos que lo componen: externos e internos. Los órganos genitales femeninos internos están constituidos por las glándulas sexuales femeninas u ovarios y los conductos genitales femeninos, que son: las trompas de Falopio, el útero o matriz y la vagina. Los órganos genitales femeninos externos son denominados en su conjunto vulva.

Los ovarios, órgano par, derecho e izquierdo, con forma semejante a una almendra, están situados en la cavidad pélvica. Tienen un tamaño aproximado de 2,5 cm. de longitud. En ellos se forman los óvulos y se secretan las hormonas sexuales femeninas (estrógeno y progesterona).

La formación de óvulos comienza en la vida prenatal, pero se interrumpe antes del nacimiento y se reinicia en la pubertad, de forma cíclica, durante la vida fértil de la mujer.

Aproximadamente después de los ocho años se comienzan a producir con mayor intensidad las hormonas sexuales femeninas. Los estrógenos intervienen en el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios femeninos; entre los que se destacan: la pelvis se ensancha, se redondean las caderas (por la acumulación, en esta zona, de tejido adiposo), se desarrollan las glándulas mamarias, aparece el vello en el pubis y en las axilas, y se presenta la primera menstruación denominada menarquia. La progesterona prepara al útero para el embarazo y a las mamas para la lactancia. La producción de estas hormonas, al igual que en el caso del varón, está regulada por hormonas hipofisiarias.

Las trompas de Falopio son dos conductos, derecho e izquierdo, que tienen la función de captar los óvulos liberados del ovario durante la ovulación y conducirlos hacia la cavidad uterina. También conducen los espermatozoides en dirección opuesta y es el lugar donde habitualmente se realiza la fecundación. Tienen una longitud aproximada entre 10 y 12 cm; el extremo cerca del ovario es más dilatado y en forma de embudo; su constitución es musculosa y está revestido interiormente de tejido epitelial ciliado.

El útero, un órgano impar, en forma de cono, que tiene la función de anidar el óvulo fecundado. Situado en la cavidad pelviana, entre la vejiga urinaria por delante y el recto por detrás. Es musculoso y hueco; tiene un tamaño aproximado de 7,5 cm de largo y 5 cm de ancho en la mujer adulta, y en su interior existe una capa mucosa con gran cantidad de glándulas. En este lugar se anida y desarrolla el huevo o cigote.

La vagina es un conducto impar, con paredes musculomembranosas, que tiene la función de actuar como órgano de la cópula en la muchacha, donde se depositan los espermatozoides contenidos en el semen eyaculado por el varón al culminar el coito. También actúa como vía excretora de la menstruación y como vía de paso del feto en el proceso del parto. Se extiende desde el fondo de la cavidad pélvica hasta la vulva, situada entre la vejiga urinaria y la uretra por delante y el recto por detrás. En las adolescentes se produce menor cantidad de secreciones vaginales, lo que causa mayor fricción y laceración durante el coito, también presentan la denominada ectopia cervical fisiológica. Las que aumenta la vulnerabilidad a las infecciones de transmisión sexual.

La vulva está constituida por los labios mayores, situados lateralmente; el vestíbulo de la vagina, espacio comprendido entre los labios menores y presenta hacia atrás el orificio vaginal, hacia delante el orificio uretral externo y se localizan hacia la parte posterior de la base de los labios mayores los conductos de las glándulas de Bartolino, cuyas secreciones actúan como lubricante en la relación coital. Otra de las estructuras que forma parte de la vulva es el clítoris que es un órgano eréctil, situado por delante del orificio uretral externo y desempeña un papel importante en las sensaciones eróticas de la mujer.

En el orificio vaginal de la mujer que no ha tenido relaciones sexuales, se observa, por lo general, una membrana llamada himen, que presenta pequeños orificios por donde sale al exterior el contenido menstrual.

Ciclo menstrual.

La actividad sexual de la mujer está regulada, fundamentalmente, por la participación de las hormonas sexuales femeninas, que son estimuladas a su vez por el sistema endocrino, y del sistema nervioso, cuyo efecto se hace más evidente en la pubertad, con la aparición del ciclo menstrual.

El ciclo menstrual son los cambios que ocurren en cada período aproximadamente de 28 días en los órganos sexuales femeninos; comprende el tiempo que va desde el día que comienza una menstruación hasta el primer día de la próxima. Este ciclo puede ser dividido en dos fases: una, que tiene por resultado el desprendimiento de un óvulo maduro u ovulación, y otra fase, en que concluye la preparación de las condiciones necesarias en el útero, que permiten se anide, en él, el huevo o cigote.

La primera fase del ciclo, que concluye con la ovulación, comprende desde que, en el interior del ovario, comienza a crecer unas estructuras denominadas folículos, que contienen un óvulo. Aproximadamente 20 o más folículos crecen bajo la influencia de diferentes hormonas; generalmente solo uno es el que crece más, se rompe su pared, y el líquido que contiene, junto con el óvulo, son expulsados hacia las trompas, en las cuales puede ser fecundado.

La segunda fase del ciclo, con una duración aproximadamente de 14 días, incluye el tiempo desde la ovulación hasta la anidación, si ocurre la fecundación, o hasta la ruptura y desprendimiento de la preparación uterina, lo cual constituye el componente menstrual. Si se realiza el acto sexual con una persona que posea una infección de transmisión sexual durante la menstruación se aumentan las posibilidades de contraer la misma.

El ciclo menstrual se repite desde la pubertad hasta aproximadamente la edad de 40 a 55 años. Al llegar a esta edad, ocurre el climaterio, que es cuando el ciclo se hace irregular: disminuye la estimulación de las hormonas sexuales y no ocurre regularmente la ovulación, hasta que desaparece por completo la menstruación, denominándose menopausia a este período.

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