La sonrisa eterna de Camilo
Inolvidable la sonrisa de Camilo Cienfuegos
Por: Cubaeduca
Octubre es singular para los cubanos. Siempre lo he considerado como el mes de la patria. Porque a fechas como el 10 de octubre y el Día de la Cultura Nacional, se le unen otras tristes como el crimen de Barbados y la muerte de dos gigantes: Camilo y Che.
No sé porque extraña razón veo a Camilo Cienfuegos como un familiar y lo digo sin hipérbole. Lo conocí en los primeros días del mes de septiembre cuando iniciaba el preescolar. Aún tengo el recuerdo latente y fresco. Mi maestra nos leía en las tardes anécdotas de un barbudo, jocoso, pero a su vez valiente.
El héroe de Yaguajay adoraba a los niños
Aquel hombre con una gran barba, un sombrero alón y una sonrisa hermosa nos cuidaba en el aula. Era mi amigo y en no pocas ocasiones llegué a verle cierto parecido a mi padre.
Supe que tenía un amigo entrañable que se llamaba Ernesto y que cariñosamente le apodaron Che, por esa costumbre de los cubanos de ser bromistas natos. Supe que Camilo estaba implicado siempre en las maldades que le hacían al argentino serio, no le importaba la bravura del Che, quien lo dejaba por incorregible.
Quizás por ello nunca me resigné a la idea de que desapareció un día. Las flores que lanzábamos al mar eran y son el llanto de su pueblo que un día tuvo que resignarse a la ausencia de su sonrisa. Aquel barbudo no caminaría más entre los cubanos, ni más niños serían alzados con su sombrero.
Flores para Camilo
Cada 28 de octubre siento tristeza y me pregunto ¿dónde estarás Camilo? Sin embargo, los pioneros con las flores, el resto de los cubanos con su trabajo cotidiano, te siguen cantando porque estás vivo Camilo.
Camilo y Che
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