Maestra mientras viva
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Como muchos jubilados cubanos, Olivia no puede vivir sin el aliento de los niños y del aula donde ha trabajado durante 40 años
Fuente: Granma
Por: Pastor Batista Valdés
Olivia Machado Báez es siempre feliz cuando recorre el tramo que la separa de su casa hasta la escuela primaria Eliécer Botello, único centro donde ha trabajado a lo largo de su existencia.
Después de 40 años frente al aula, no puedo vivir sin los niños, afirma Olivia.
"Hace tres años, con 58 abriles, me acogí a la jubilación, pero qué va: sabía que no podría adaptarme nunca a estar metida aquí en la casa, lejos del aula y de los niños; por eso decidí reincorporarme de inmediato a la actividad ante la necesidad de personal docente, tal y como lo han hecho muchos maestros aquí y en todo el país, y sobre todo, por amor a esta profesión tan bella.
"Desde pequeña quise ser maestra. Recuerdo que cuando jugaba con los pocos niños del vecindario yo era la que daba clases. Ese sueño lo empecé a cumplir muchos años después, cuando pasé un curso en Minas de Frío. También recibí preparación en Las Tunas y por fin comencé a trabajar en la misma escuelita donde había estudiado en mi niñez.
"Hay quienes dicen que soy una maestra de generaciones porque aquí, en La Piedra, fueron alumnos míos las mismas personas que hoy peinan canas, sus hijos, los hijos de los hijos¼ y todavía me mantengo activa."
—¿Ejerce aún usted la docencia o está más vinculada a funciones de asesoría, dirección ?
"De ninguna manera. Soy maestra y me moriré siendo maestra, frente a mis alumnos. Hubo una etapa en que, por necesidades, asumí tareas de dirección; pero mi verdadera pasión es la pizarra, el aula.
"Si tienes un problema o preocupación, en el contacto con ellos te olvidas de todo. Yo pienso que no hace falta casi nada para estimular y educar a los alumnos o para darles una buena clase¼ si de verdad amas la pedagogía.
"Pero cualquiera no puede ser maestro. Se necesita ante todo vocación y también entrega, sacrificio, paciencia, autosuperación¼ Por eso me parece tan importante motivar desde edades tempranas a los niños y adolescentes para que se inclinen por el magisterio y luego realizar una buena selección, para captar finalmente a los mejores. Creo que eso es fundamental hoy para la educación cubana".
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