En el lado corrector de la pirámide
Sonia Pedroso, maestra jubilada que decidió volver.
Por: Enrique Valdés
- Fuente: Capitalinas
Inicialmente este tipo de enseñanza se concibió para darle la oportunidad a personas con alguna discapacidad intelectual, trastornos de conducta o desfasados del sistema por su edad, para alcanzar un oficio desde el cual pudieran realizarse socialmente. Con la aparición de la Resolución 111/2009 comenzó la captación de egresados del grado noveno. “Urgía preparar obreros que dieran continuidad a los disímiles servicios, muchos de esos deprimidos en el territorio por falta de personal calificado”, afirmó Yamilet Bejar Domecq, metodóloga municipal de Organización Escolar de la Enseñanza Técnica Profesional (ETP).
Al principio fue difícil, comenta la directora, una parte de los padres no veían con buenos ojos la actividad y otros hasta la satanizaban. Lo alcanzado ha permitido romper prejuicios enraizados desde hace mucho, y que la escuela se nutra de mejores estudiantes, desde el punto de vista docente.
“A eso contribuyó, además, –agrega Deneb González Florián, subdirectora docente–, el cambio del sistema evaluativo en la secundaria básica, pues obligó al muchacho a prepararse mejor para vencer los objetivos del grado.”
La directora rememora aquel primer curso de 2009 cuando la experiencia arrancó solo con especialidades de la Construcción, Pailero Soldador y Chapista. La matrícula era reducida y contra la idea original conspiró, en algún momento, el mal aprovechamiento de la práctica y el no utilizar como debió hacerse, al estudiante en las labores prácticas para la cual se formaba. Por suerte, aclara, esos errores fueron limándose por el camino; y las aulas anexas, atendidas por los mismos organismos en los cuales trabajarán los practicantes, laboran por garantizar la calidad del obrero que recibirán.
“A las primeras especialidades incorporamos las de elaboradores de Alimentos, Confecciones Textiles, Servicios de Belleza, Mecánicos Automotriz y de Equipos Industriales, y la matricula supera los 240 estudiantes”, acotó la subdirectora docente.
DESBARATANDO PREJUICIOS
El nuevo modelo de la ETP no excluye a quienes en momentos anteriores fueron la razón social de las Escuelas de Oficios. Y eso ennoblece la tarea. No se trata de sustituir la cantera y dejar de lado a una parte de ella, sino buscar perfiles laborales para todos.
Por tal motivo, al interior del centro trabajan con dos tipos de alumnos: los de la Resolución 113/09, a quienes les garantizan ubicación laboral después de concluida la preparación, y la 111/09 que además de ubicación, garantiza la continuidad de estudios como técnico medio, en curso para trabajadores.
Como parte de la preparación, la enseñanza combina el estudio con el trabajo de manera tal que de lunes a miércoles reciben clases de Formación General, Profesional Básica y Profesional Específica. Jueves y viernes se incorporan a las prácticas en las aulas anexas, en las que además de las habilidades propias de la actividad, adquieren hábitos de disciplina laboral.
Las exigencias del nuevo programa inciden positivamente en el claustro docente, el cual se vio obligado a superarse metodológicamente para darle respuesta a esos requerimientos. En estos momentos entre sus filas cuentan con 41 profesores con un promedio de 10 años de experiencia en el sector, lo que propició que al cierre del pasado periodo evaluativo el centro quedara entre los tres primeros de la provincia.
RETORNO
“Un día decidí jubilarme. Pero me mordió la tristeza. Entonces volví. Así cada dos años, después de graduar a un grupo digo, este es el último, pero comienza el curso y ya no concibo mi ausencia. Amo cuanto hago y amo a estos muchachos,” confesó a Tribuna Sonia Pedroso Beldaraín, licenciada en Química y profesora de Elaboración de los Alimentos.
Entre sus múltiples recuerdos goza los momentos cuando habla de aquel alumno que el año pasado, en el concurso provincial, se alzó con el primer lugar de la ETP, o aquellos encuentros casuales con otros que después de graduarse decidieron seguir sus pasos y convertirse en maestros de asignaturas técnicas.
Graciela Menéndez Sosa, con apenas 14 años, considera que en la Boris Luis encontró su futuro. “Hubiera preferido estudiar Cosmetología, pero igual estoy contenta porque siempre me gustó también aquello de elaborar alimentos, aunque ni siquiera soñé tener la oportunidad de trabajarlo profesionalmente”
Sarachely García García estudia Servicio de Belleza: “Tuve la oportunidad, cuando aun estaba en la secundaria, de venir a esta escuela como parte del proyecto Puertas Abiertas y quedé maravillada. Miembros de mi familia trabajan la rama de la peluquería y desde niña quise imitarlos. Espero graduarme y continuar estudios técnicos”.
APUNTES AL VUELO
Camino a la Redacción recordaba aquella otra ocasión, hace ya diez años, cuando realicé el primer reportaje a la Boris Luis Santacoloma. De allí me llevé esa vez, historias de vidas desgarradoras y el afán por imponerse a las adversidades de una buena parte de sus protagonistas.Ahora el panorama es distinto. Sus estudiantes están, por lo general, para no pecar de absolutos, comprometidos con la especialidad, apoyados por los familiares y los factores de la comunidad, lo cual redunda, sin discusión, en los éxitos que poco a poco alcanza el centro.
Vimos maestros mejor preparados, con un alto nivel académico, y muchachos contentos porque accedieron a prepararse en lo que les gusta, más alla del criterio de algunos familiares que aspiraban para ellos carreras de más renombre.
La formación de técnicos medios y obreros calificados constituye una de las prioridades del sistema educacional, pues a falta de no potenciarlos de manera inteligente y en respuesta a las necesidades del territorio, en muchos casos se corrió el riesgo de perder parte de esos oficios tan necesarios.
La pirámide vocacional, invertida desde hacía un tiempo, ahora está situada en el lado correcto.
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