Cuando Columbia izó la bandera pedagógica
Camilo y Raúl encabezaron el acto
El próximo 14 de septiembre se cumplirán 53 años de la declaración del cuartel Columbia como Ciudad Escolar Libertad
Por: Cubaeduca
La lucha en la Sierra Maestra había sido ardua, pero quedaba todavía la mayor de las batallas: organizar un país saqueado, cuyas diferencias sociales ensombrecían el futuro de muchos de sus habitantes.
Hacía nueve meses que el tirano Fulgencio Batista había huido llevándose consigo cientos de miles de dólares y dejando sus reductos militares por toda la Isla.
El “mulato” renunció a las fortalezas militares y casas que fabricó para beneficio de sus compinches torturadores. Ciudad Libertad, se erigía en la capital cubana como uno de los monumentos a la tortura y el tiránico poder castrense de la mayor de las Antillas.
Camilo Cienfuegos, el carismático y valiente “barbudo” puso bajo su mando aquella fortaleza militar, luego de la rendición de los hombres del ejército constitucional que aún quedaban. Además de observar al mítico Camilo Cienfuegos, las personas se aglomeraron aquel día para ver caer el mayor símbolo militar de la dictadura.
El 14 de septiembre de 1959 el gobierno revolucionario en ceremonia oficial entregaba el cuartel de Columbia a las nuevas generaciones. Desde ese día, el otrora emplazamiento militar era convertido en una ciudad escolar. Luego serían los cuarteles Agramonte, de Camagüey, y Moncada, en Santiago de Cuba.
Al respecto, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, diría: “¿Para qué queremos una fortaleza aquí, rodeando la ciudad, si lo que hacen faltan son escuelas, campos deportivos y que todos vivan en paz?” “La Revolución no está hecha todavía, y son ustedes los que tienen que hacerla".
La naciente revolución abrió el camino para la posterior batalla educacional librada contra el analfabetismo. Era la continuidad de la revolución iniciada por Fidel para convertir al país en una nación de todos y para el bien de todos. Antes del enero victorioso las cifras de la educación eran aterradoras. Existía un pavoroso cuadro en la educación: un millón de analfabetos, 600 mil niños sin escuelas, especialmente en las zonas rurales, y en contraste 10 mil maestros sin empleo y la escuela pública carecía de recursos.
Una nueva era comenzaba para la educación cubana
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