La llama de los héroes
Por: Cubaeduca
Cada 30 de julio el pueblo cubano rinde homenaje a sus mártires. La fecha es símbolo del sacrificio y el valor de varios de sus hijos, los que ofrendaron su vida por la libertad plena de la patria.
Pero recordar a los mártires no debe ser simplemente tener presente o conocer la efeméride, entraña mucho más. Al respecto el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro expresaría: "Por eso -repito- es día de meditación, porque aquí tenemos que venir todos los años a recordar a los muertos de la Revolución; pero tiene que ser como un examen de la conciencia y de la conducta de cada uno de nosotros, tiene que ser como un recuento de lo que se ha hecho, porque la antorcha moral, la llama de pureza que encendió nuestra Revolución, hay que mantenerla viva, hay que mantenerla limpia, hay que mantenerla encendida, puesto que no podemos permitir que se vuelva a apagar jamás la llama de las virtudes morales de nuestro pueblo".
Y de eso se trata, de mantener la llama, esa llama prendida por Juan Bruno Zayas, quien con 29 años de edad era el general más joven dentro de las tropas mambisas, al caer en combate, precisamente un 30 de julio de 1896.
Otro joven, Frank País, líder santiaguero de la lucha clandestina y motor impulsor de la juventud oriental en el enfrentamiento a la dictadura, fue víctima de las fuerzas batistianas en esta misma fecha.
Maestro de profesión, supo ganarse el respeto y admiración de todos sus congéneres. Representaba "un auténtico dirigente político, la madurez de un luchador avezado, el fogueo combativo de un veterano",
diría Raúl Castro sobre él.
En rememoración a Frank y a todos los caídos en la lucha contra la tiranía, el Consejo de Ministros, decidió declarar esa fecha como Día de los Mártires de la Revolución Cubana.
Por eso cada 30 de julio se aviva la lumbre del recuerdo de Frank País, Juan Bruno Zayas, René Ramos Latour, Raúl Pujol, José María Martínez Tamayo y de todos aquellos que cayeron defendiendo sus ideales de justicia y libertad.
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