Una década de amor educativo
Con una matrícula de 47 estudiantes la escuela es un ejemplo de entrega y amor de los maestros cubanos
Por: Cubaeduca
Lugares extraordinarios, "Pipisigallo", payasos, un universo colorido y quizás un cochero azul con su tropa de aventureros que animan el alma, sea el mundo que en silencio esconde Ramoncín. Un pequeño de 7 años que forma parte de la escuela Dora Alonso, centro de la capital del país en el que se atienden a niños con necesidades educativas especiales, específicamente niños autistas.
En el año 2002, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz decidió crear una escuela para los niños autistas. Cuba avanzaba un paso más en la vanguardia educativa de Latinoamérica y el resto del mundo. El gobierno cubano manifestaba así su voluntad política de no dejar desamparadas aquellas familias con niños autistas.
La escuela está decorada con varios personajes de los cuentos de Dora Alonso. Cada salón parece de fantasía. En una de las aulas está Anais, una maestra muy joven que atiende a cuatro niños. Ella es el mundo para estos pequeños, pero ellos también su mundo. A sus cuidados, se suman la atención educativa de logopedas, maestros de música, fisioterapeutas, psicoterapeutas, una enfermera y una doctora a tiempo completo; así como especialistas del servicio de psiquiatría del Hospital "Las Católicas".
El trabajo con la familia es pilar esencial en el desarrollo de los niños
Según Imilla Campo Campos, máxima responsable de la escuela, desde que el niño ingresa se practica un régimen de vida normal. «El trabajo docente educativo inicia desde el comienzo en que el niño está esperando el transporte, porque se le enseña a esperar, las normas de conducta, la alternancia. También hacen gimnasia matutina y otras actividades; acorde la edad que posean -acá se atiende desde los seis meses de vida hasta los 18 años-», añade.
Uno de los lugares adorados por los estudiantes es "la casita". Así llaman al salón de aprendizaje de economía doméstica. En esta área Martica aprende todo lo que tiene que ver con las actividades del hogar. "Ahí ellos adquieren las habilidades para desarrollar una vida adulta e independiente", comenta la directora.
Me explica Imilla Campos que las personas autistas, a diferencia de otros niños con necesidades educativas especiales, tienen dificultades en el área de la comunicación, la socialización y la conducta. «Esto trae consigo dificultades en la cognición y en el desarrollo del autovalidismo», agrega.
Según Imilla Campo Campos, máxima responsable de la escuela, desde que el niño ingresa se practica un régimen de vida normal. «El trabajo docente educativo inicia desde el comienzo en que el niño está esperando el transporte, porque se le enseña a esperar, las normas de conducta, la alternancia. También hacen gimnasia matutina y otras actividades; acorde a la edad que posean -acá se atiende desde los seis meses de vida hasta los 18 años-», añade.
Uno de los lugares adorados por los estudiantes es "la casita". Así llaman al salón de aprendizaje de economía doméstica. En esta área Martica aprende todo lo que tiene que ver con las actividades del hogar. "Ahí ellos adquieren las habilidades para desarrollar una vida adulta e independiente", comenta la directora.
Explica Imilla Campos que las personas autistas, a diferencia de otros niños con necesidades educativas especiales, tienen dificultades en el área de la comunicación, la socialización y la conducta. «Esto trae consigo dificultades en la cognición y en el desarrollo del autovalidismo», agrega.
La equinoterapia, el nado con los delfines, el contacto con animales, así como el intercambio con alumnos de la enseñanza general de la comunidad son algunas de las actividades socioeducativas que realizan a diario los alumnos de la Dora Alonso.
Estas actividades sociales y educativas propician el desarrollo de las áreas afectadas y estimulan el proceso de socialización, de comunicación y la autorregulación de la conducta.
Según explica su directora, casi siempre son guiadas por un profesor. "Un error muy común por la sociedad es creer que varias de las actividades que desarrollan estos niños son terapias, las terapias son para curar y hasta ahora la causa del autismo se desconoce", añade la especialista.
En el patio de la escuela también se encuentra Miguel, un exalumno de la Dora Alonso, quien decidió quedarse. Ahora es un trabajador de servicio cuya eficiencia en la limpieza de la escuela se ve en la pulcritud de las áreas del centro.
La enseñanza especial en Cuba tiene una peculiaridad: la imbricación de la familia en el desarrollo cognitivo de los niños y de las escuelas. «Desde la experiencia cubana creemos que cuando la familia se implica se obtienen mayores logros, por eso es fundamental el trabajo con esta», comenta Imillia Campo Campos. «Los padres son orientados desde el punto de vista pedagógico, se imparten temas sobre autorregulación de la conducta, todo en función del diagnóstico y mejorar su preparación», agrega la funcionaria.
Convenios con la Organización de Estados Iberoamericanos, (OEI) para la superación de personal; el programa Habla sin nada, para niños no verbales que trabaja la comunicación a partir de signos; así como la inserción de varios egresados en centros escolares de la enseñanza general, han sido algunos de los logros educativos de la escuela Dora Alonso.
Así entre fantasías, mundos incógnitos y el desafío al ostracismo navegan estos educadores que intentan montar en el coche azul a sus estudiantes y liberarlos de su silencio casi inquebrantable. Solo la vocación por el magisterio devuelve el milagro de la comunicación y el autovalidismo a estos niños.
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