La “adicción” de Iluminado
En aquel momento se enfrentaba a algo totalmente inexplorado por sus manos y su mente ávida de conocimientos, un sitio al que los más jóvenes llaman espacio virtual.
Y es que a este “joven” sexagenario se le da muy bien todo lo que sea sinónimo de aprendizaje y superación, y por qué no, de interactuar con otras personas.
La conversación duró poco, y no se debió precisamente a la falta de palabras, pues mi entrevistado es muy comunicativo. Más bien fue la excusa que utilicé para verlo hundir sus dedos una y otra vez en el teclado, al tiempo que esos movimientos dejaban un mensaje en la pantalla del monitor.
De la manera en que se iluminaba su rostro al hablar, percibí de inmediato que el Palacio de Computación se ha convertido en el centro de su vida, una especie de adicción similar a la de los niños que acuden allí.
“No tengo nada que envidiarle a los más pequeños, pues ya estoy familiarizado con la enciclopedia cubana Ecured, el correo electrónico, Internet, e incluso con el nuevo sistema operativo Linux”, comentó.
Junto a Iluminado Rodríguez Casamayor, unos once abuelos disfrutan de estos beneficios tecnológicos, luego de incorporarse al Geroclub, proyecto que da continuidad al trabajo realizado con quienes peinan canas en los Joven Club, creando un entorno favorable en materia de informática para ellos.
Así, una vez por semana, se reúnen estos carismáticos ancianos, con las ansias no sólo de aprender un poco más del mundo virtual con la “profe” Ileana, sino también para intercambiar experiencias y estrechar lazos de amistad.
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