Las certezas de Ariadna

Por: Yalenis Figueredo
Fuente: Tribuna de La Habana

Preguntas de Rocío, sí, ese siempre ha sido mi libro preferido. Coqueta y grácil como gacela, responde Ariadna Fernández Yenes, ganadora del concurso de literatura infantil Sabe más quien lee más. Es alumna de quinto grado en la escuela José Gervasio Artigas en Habana del Este. Escaló hasta el premio, escuela-municipio-provincia-nación, asida de una manga del pinareño Nelson Simón. O perdón, no de Nelson, sino de una de sus narraciones infantiles; de las interrogantes, travesuras y francas genialidades que se suceden entre un tío y su pequeña sobrina Rocío.

-¿Cuándo conociste del Sabe más…?

-Contando esta ocasión he participado tres años. En la primera yo estaba en tercer grado y todavía no podía concursar en este importante evento, pero mi bibliotecaria, María, nos motivaba a concursar para que fuéramos cogiendo experiencia. Y participé. Lo hice con un tema de la historieta y me referí a Juan Padrón, y aunque no podía ir asistí al evento municipal y me dieron un premio especial.
“El año pasado clasifiqué hasta el nacional aunque no gané. ¡Imagínate!, con un tema un poco largo: la poesía infantil cubana en el siglo XXI vinculado con un solo ilustrador: Raúl Martínez Hernández.”

-¿Cómo encontraste a Nelson Simón?

-Mi libro preferido siempre ha sido uno escrito por él, Preguntas de Rocío. Cuando lo encontré, me interesé y comencé a buscar todo lo que pudiera. Descubrí cosas bellísimas. Porque hace literatura infantil, como otros, pero logra una magia combinada con ocurrencias, cubanía, enseñanzas… Por eso me gusta tanto, y decidí apoyar en su bibliografía el trabajo que presenté al concurso Sabe más quien lee más.

“Mis padres y María me ayudaron en esa búsqueda. Había textos suyos que no aparecían en toda la ciudad. Como una gentileza suya después que conversó con mis padres en la Feria del Libro me regaló algunas de sus obras. Nelson ha publicado 12 libros infantiles y tengo ocho.

“Desgraciadamente el día que compartió con mis padres no pude verlo. Él me dejó su dirección de correo y le escribí. A poco me respondió.”

-María.

-Le digo María. No maestra ni profe, solo María. Todos confiamos en ella. Desde los que ni por casualidad se asomaban a la biblioteca y los que como yo la perseguíamos. Con mis padres desperté al mundo de la literatura pero con ella afiancé mis pasos porque me enseñó los mejores modos de andar. Sin ella la escuela parecía vacía. Ahora con este triunfo en el concurso Sabe más quien lee más estoy muy contenta, pero en parte debo agradecerle mi felicidad, porque fue gracias a su tesón y entrega concursé por primera vez.

-¿Cuál estrategia piensas sería factible para que los demás niños vean la biblioteca como un sitio sagrado dentro de la escuela?

-En la biblioteca muchas veces les reparten cualquier libro a los niños porque es momento de hacerlo y hay que cumplir, pero me gustaría mejor que a los niños les preguntaran qué tipo de libro les gustaría leer, y les buscaran ese texto para motivarlos un poco más.

“Les diría que la lectura es maravillosa, y que si se aventuran, van a encontrar muchas sorpresas. Porque es un mundo prácticamente inexplorado. Porque cada lectura ofrece una visión nueva, una experiencia nueva. Depende de la manera en la que leas y en la que interpretes las líneas mágicas que tienes delante de ti.”

-La niña Ariadna.

-Me gusta pintar. Dicen que pinto bien. Lo hago porque es una manera más de expresar mis sentimientos. Prefiero leer cuando estoy aburrida o deprimida. Escojo los libros por los autores o por el tema que trate, interesante o mágico. Me encantan los cuentos de hadas.

“Lo primero que leí fueron las historietas. Luego mis padres me compraron un libro de poesía, el de Preguntas de Rocío y empecé a leer poesía y poesía. Y eso también me gustó mucho. Ahora me comprometo con textos más largos como novelas o libros de cuentos. Ahora mismo estoy leyendo Belleza negra, una autobiografía de un caballo. Me atrapan los autores que no teman explicar qué son los delfines, o por qué el gallo canta, o por qué las princesas esperan a sus caballeros.”

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