Hay que obrar en pos de un bien mayor: el de la humanidad
Antes dibujaba por entretenerse, ahora no, ahora lo hago para ver cómo quedan representadas las cosas que imagino. Dice en tono aclaratorio. Cursa el onceno grado en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, y, hasta ahora, piensa optar por la carrera de Arquitectura. Fue uno de los jóvenes participantes en la Fiesta del Ahorro, un espacio ideado para incentivar la cultura del empleo racional de los recursos naturales, la energía y el agua, y promover además el cuidado y preservación del medio ambiente.
En su primera incursión en este evento, “un mundo donde niños desde la enseñanza primaria hasta el nivel medio superior imaginan y obran en pos de un bien mayor, el de toda la humanidad”, Rolando empleó grafito y cartulina.
“Cuando supe que acudiría al Festival pensé en el mundo y en el gran derroche de energía, sobre todo en los países industrializados. Ese despilfarro lo quise visualizar a través de rascacielos porque aunque son muy bellos, con una gran arquitectura, interfieren en la estructura medioambiental de las grandes ciudades. Por ejemplo, las aves pierden su hábitat.”
Para completar su obra plástica este entusiasta creador idealizó su mundo como un bombillo incandescente, “rodeado por dos manos deformadas y callosas que nunca llegaron a tocarlo.”
El joven que define al arte como “el lenguaje más bello y sutil”, y gusta del impresionismo en el momento de crear, afirma que con la realización de esta “singular Fiesta los muchachos pueden sentir que de una forma u otra están contribuyendo a ese ahorro y que además están colaborando en la educación de otras personas”.
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